Mostrando entradas con la etiqueta Este es especial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Este es especial. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cosas a las que les presto atención:




no sé con cuál de mis nombres me pensás -me pensás, yo lo sé -o con cuál me tenés registrada en tu celular, o qué nombre mío usas para nombrarme si hablás de mí con alguien -suponiendo que hables de mí; no tengo certezas- Lo cierto es que nunca me llamaste por mí nombre, nunca lo pronunciaste en presencia mía. 

No es exactamente malo; saber cómo suena mi nombre en tu voz podría ser muy peligroso para mi memoria.



viernes, 5 de febrero de 2010

(borrador)

Buenos Aires.
5 de Febrero de 2010 - Tormenta intensa,
probable alerta meteorológica.


Llueve,
cada vez más fuerte.
cada vez más peligroso.
cada vez más sonoro.


La humedad aumenta; tengo unas ganas increíbles de hacer el amor.
No puedo aguantarlas más, pero no hay nadie que me ame... Nadie.
Y, encima, llueve a cantaros...



Te juro por mí alma,que si supiera donde encontrarte,
me iría corriendo a tu casa, no importa que tan lejos
o fuera de tiempo esté ella de mí.

Recostarme entre tus sábanas, no las conozco pero sé que me urge
sentir su tela, olerlas, rozarte, que me roces. Tener tu piel sobre mi piel,
que deseas ardientemente mi piel sobre tu piel. Tus dientes mordiendo suavemente
mi labio inferior. Mi lengua intentando ahogar tu lengua en tu garganta. Y luego, tu lengua lamiendo mis pezones. Y despacio, mi lengua y la yema de los dedos de mi mano derecha dibujando en tu espalda un mapa con forma de corazón... Y tu lengua, y la mía. Y un abrazo,
sudor, el estallido final, la pérdida de la conciencia: El paraíso.
Tus sábanas, tu aroma.
Tu calor.

domingo, 3 de enero de 2010

me estrellé contra tus ojos





Amor,
guardaste en tu bolso mi saco british 

rayado en blanco y rojo.
te fuiste 
sin devolvérmelo.

cuando vi tu piel, no entendí quién se supone que sos.
tus caricias hablan demasiado bajito
susurrando cursilerías por las calles de Palermo Viejo.

y no pude oír el peligro, ¿ya está acá?

una intuición: ¡q
ué tremenda la crueldad ésta que vos escondes!

rayas rojas
y rayas blancas
rayas blancas como un pasillo de hospital, 

como la cunita de un bebé

rayas rojas como la sangre de alguien, ¿o no?
porque tu sangre es azul

azul como el mar
hijo bastardo de la tormenta

Berlín
Londres
París
Copenhague
Fráncfort

a-hora
yo tengo frío, en las manos,
en el pecho.
el viento 
asota mis sandalias inmaculadas, 

tengo miedo de la baba de los perros de la esquina
de los copos diabólicos que el cielo está pariendo
sobre mí-vos
contra mí-vos

frente a mí, consciente él
y consciente yo, durante instantes breves.

¿hay algo allá afuera además de
distancia
y tu perfume?

¿y adentro? ¿qué nombre tiene eso?, ¿terror?

estoy humedecida de tu olor
-mis manos y labios, mi nuca y mi cuello- 

mi saliva sabe y huele como tu lengua,
pero no calma la sed
ni me da calor.



jueves, 30 de julio de 2009

26 de Julio.



Yo puedo estar sin vos; pero no quiero estarlo.



viernes, 17 de julio de 2009

Cosmos en Colapso


Vomité lágrimas
hoy por la mañana.
Siempre sueño con (el imposible de) nuestra fotografía.

Intente involucrarme con lo indecible de tu mundo
para descubrirte
y colocarte desnudo frente a vos.

¡Mírate!
conoce tu naturaleza.

Mi cometido fue perverso;
broto desde tu interior, inconsciente, demasiada luz.
Yo, ahora, ciega.
Vos, siempre, ausente.

¿Es aquí donde aguarda mi muerte?

Quise solamente depositar
entre los pliegues de tu piel
todo aquello que extraño de mí.

Unirme a vos para latir con el mundo
inconmensurablemente.



(a F.H.)

lunes, 8 de junio de 2009

hasta el 90.


LXXXII.

A través de un grito, orgasmo indefinido,
el alma se le salió del cuerpo.

LXXXIII.

Se estremeció.
La venció el tacto frío de manos que ya no se mueven.
Descansan.

LXXXIV.

Labios que en los bordes llevan besos sin dar,
están a punto de quedar vacíos.


LXXXV.

Llegaron tarde a su vida;
Las caricias de sus manos ya se habían enfriado.

LXXXVI.

Se les desgastó el corazón: sólo quedaron ellos,
su historia hecha ceniza,
cenizas petrificadas.

LXXXVII.

Con su amor indestructible
eclipsaron el sol.

Esa noche, no sobrevivió
ninguna estrella.

LXXXVIII.

Sus ojos le gritan:
“Desgástame la piel”

LXXXIX.

La boca se le desprendió,como los dedos de una estatua vieja.

Se cayó. Se golpeó.
Se rompió, contra otra boca.

XC.

Mordió la flor.

sábado, 4 de abril de 2009

lunes, 30 de marzo de 2009

XXXIV.




Manos que se deslizan escribiendo historias
en una dermis ajena.

Labios
que se buscan para borrar las palabras


.